jueves, 8 de enero de 2015

TRABAJO: RELACIÓN DE LA EDUCACIÓN INFANTIL CON OTRAS INSTITUCIONES SOCIALES Y SERVICIOS (Tema 5)





Asignatura: MODELOS Y TENDENCIAS EN LA E.I.

Profesor: JUANA MARÍA LÓPEZ CANO

Facultad de Educación. Toledo. UCLM

TÍTULO: RELACIÓN DE LA EDUCACIÓN INFANTIL CON OTRAS INSTITUCIONES SOCIALES Y SERVICIOS   (Tema 5)

Marta Saavedra Mateo, Paola Gutiérrez Pantoja, Cristina Martín Morales, Guillermo García Quintanar, Álvaro Raso Ramiro.

Fecha de presentación: 9 de enero de 2015


RESUMEN:

En este manual sobre la relación de la Educación Infantil con otras instituciones y servicios tratamos todos los temas que relacionan los agentes externos a la Educación, sus métodos de actuación y sus respectivas consecuencias. De esta manera intentamos dar a conocer todo conflicto posible entre varias instituciones y todas las posibilidades de resolución entre ellas.

PALABRAS CLAVE:

Método, sistema educativo, instituciones, servicios,  sociedad, cambio social, actuación, medio…

INTRODUCCIÓN:

La relación que existe entre las diferentes instituciones se pueden explicar a través de los diferentes casos que se pueden dar en nuestra sociedad relacionados con la Educación, y su forma de actuar conjuntamente para solucionar los diferentes problemas. Además existe también una relación entre esta institución educativa y la sociedad, estableciendo así una serie de cambios sociales que contribuyen, en la mayor parte de los casos, de forma negativa a la educación; conociendo así los principales cambios para la sociedad como pueden ser el aumento de exigencias sobre los profesores, los agentes de socialización, el cambio de las expectativas del sistema educativo, las modificaciones del mismo, etc.

Metodología:

Para la realización de este trabajo, decidimos reunirnos para conocer entre todos en qué consistía éste. Tras ello, decidimos buscar información. Una vez conocida la temática y reunidas todas las informaciones, decidimos contrastarlas, y tras varias lecturas, cada miembro del grupo proporcionó unas ideas principales, conformando así el informe del trabajo. A pesar de que nuestra organización fue la adecuada, en algunos aspectos nos resultó complicada la búsqueda de información, debido a la libre elección de realización de este trabajo y a la falta de recursos.



RESULTADOS Y DISCURSIONES:

Se nos han presentado varias dificultades ante la búsqueda de información debido a que este trabajo aborda muchos temas y no hemos sabido relacionar unos con otros, dudando entre cuales eran los más relevantes. Y, tras ello, hemos intentado elegir los más adecuados para la realización del informe.

CONCLUSIONES:

Tras la finalización de este trabajo, nos damos cuenta de lo poco conscientes que podemos ser sobre estos temas que nos rodean. Además, existen actualmente muchas relaciones entre la Educación y las diferentes instituciones, siendo la mayor parte de ellas conflictivas ya que la relación de unas con otras, en muchos casos, desfavorece a la Educación. Y, por tanto, desfavorece a todas las generaciones actuales que están involucrados en la enseñanza.


LA SOCIEDAD Y EL SISTEMA EDUCATIVO

Existe un conjunto de elementos y ejes vertebradores crecientemente consensuados en torno a los cuales es posible proponer las principales funciones que debería cumplir la Educación en nuestro país.
Esos ejes son la Identidad Nacional, la Democracia, la Productividad y el Crecimiento, y la Integración y equidad.


EDUCAR PARA LA DEMOCRACIA

Entre las numerosas funciones de la escuela se encuentran por un lado, la formación del espíritu crítico y del respeto al pluralismo para poder participar en el debate político y por el otro, la formación en las competencias y calificaciones necesarias para la comprensión de los procesos sociales, para ejercer la representación y para elegir los representantes.

Por último, es función de la escuela formar en la capacidad de demanda de aquellos bienes que aseguran una igualdad de oportunidades para alcanzar una mejor calidad de vida.

Para todo esto es necesario por un lado, incorporar nuevos contenidos específicos y por el otro convertir a la escuela en una verdadera organización democrática. No se trata de discursos, ya que el compromiso profundo con este tipo de formación (para la democracia) se demuestra con el ejemplo a través de la actitud cotidiana. La mejor forma de aprender a participar es participando.

EDUCAR PARA LA PRODUCTIVIDAD Y EL CRECIMIENTO

El proceso de globalización de los mercados implica el riesgo de marginación perpetua para aquellos que queden fuera de éste. Los elementos centrales del crecimiento de las naciones en el último siglo, tales como recursos naturales, capital, tecnología y trabajo, han perdido importancia en los últimos años. La educación y el conocimiento han sido colocados como unos de los principales factores de productividad y competitividad de las naciones.

El debate actual en los países más desarrollados está centrado en la reconversión de sus sistemas educativos para las nuevas tendencias de competitividad. Se plantea que aquellas economías dirigidas hacia la investigación en nuevos procesos productivos, han sido más exitosas que aquellas que desarrollaron nuevos productos.

Al formar para la productividad y la competitividad se estará contribuyendo a la participación necesaria de los ciudadanos en debates acerca del modelo de relaciones laborales, de acumulación y de distribución de los bienes producidos propios de la sociedad.


RELACIÓN DEL SISTEMA EDUCATIVO ANTE LOS CAMBIOS SOCIALES
El estudio de los problemas actuales de nuestro sistema educativo debe situarse, en el contexto de los profundos cambios sociales y educativos que se han vivido en las dos últimas décadas por tres razones bien precisas:
·         Si las circunstancias han cambiado, es necesario realizar un análisis preciso de los principales indicadores de ese cambio  y objetivos que nos permitirá clarificar la situación en la que nos encontramos y las dificultades a las que hemos de hacer frente, diseñando unas respuestas más adecuadas ante las nuevas dificultades.
·         El estudio de la influencia del cambio social sobre la función docente puede servir como una llamada de atención a la sociedad, padres, medios de comunicación, y administraciones educativas, para que comprendan las nuevas dificultades a las que se enfrentan los profesores.
·         Sólo a partir de una visión global de los nuevos problemas  es posible diseñar unas pautas de intervención capaces de mejorar la calidad de nuestro nuevo sistema educativo. Las nuevas respuestas deben plantearse simultáneamente en varios frentes:
A. Imagen social de nuestro sistema de enseñanza.
B. Condiciones de trabajo de los agentes del sistema educativo.
C. Formación de profesores para afrontar las nuevas expectativas sociales.
Diversos indicadores nos hablan de un descenso en la calidad de la enseñanza, en buena medida producido por las actitudes de inhibición y desconcierto que se extienden entre nuestros profesores y, tal como hemos visto en los países de nuestro entorno, el problema aún no ha hecho sino empezar: el continuo avance de las ciencias y la necesidad de incorporar nuevos contenidos de enseñanza, junto con la necesidad de adaptarse a los nuevos problemas de una sociedad marcada por la aceleración del cambio social, imponen una dinámica de renovación permanente, en la que los profesores tendrán que aceptar profundos cambios en la concepción y el desarrollo de su profesión. Si no se enfrentan los nuevos problemas generados por estos cambios, crecerá el malestar con nuestro sistema educativo, y aún descenderá la calidad de nuestra enseñanza.


PRINCIPALES ELEMENTOS DE CAMBIO EN EL SISTEMA ESCOLAR.
Al menos, podemos enumerar doce indicadores básicos con los que resumir los principales cambios de la educación en los últimos veinte años. Los nueve primeros se refieren a la creación de nuevas concepciones sociales sobre la educación y los tres últimos se refieren a variaciones registradas en el interior del clima de clase.
Estos indicadores nos permiten identificar los problemas que requieren la intervención de la administración.

1. Utopía, expectativas de la sociedad y aumento de exigencias sobre los profesores.
La idea de educación actual ha ido calando en nuestra sociedad; y así, abandonando la concepción de la educación reducida al ámbito de lo intelectual, han ido apareciendo múltiples adjetivos que pretenden llamarnos la atención sobre los diversos enfoques que la educación puede adoptar para perfeccionar la personalidad de nuestros alumnos en los más diversos campos: educación moral, educación estética, educación física, educación social... y, un largo etcétera, que puede llevarnos a la educación vial, la educación multicultural y la educación multilingüe, por citar sólo tres de los últimos adjetivos recientemente incorporados a la larga lista de nuevos objetivos que la sociedad demanda de nuestro sistema educativo. Y no sólo pedimos a nuestros profesores que abarquen todos los campos en los que pueda perfeccionarse la personalidad humana, sino que además les pedimos mesura y equilibrio: esos diferentes objetivos deben incorporarse en un todo armónico, consiguiendo una personalidad integrada, sin que el desarrollo excesivo o unilateral de una de esas áreas produzca hombres y mujeres desequilibrados.

En los últimos años, no han hecho sino aumentar las nuevas exigencias de nuestra sociedad sobre el sistema educativo. El proceso de incorporación de nuevas demandas es un hecho histórico innegable. Hace veinte años un profesor podía decir en voz alta que era profesor de física y que sólo enseñaba física, en el momento actual se ha generalizado la petición de que todo profesor se interese por el equilibrio psicológico de su alumno, el desarrollo de su sentido crítico, tenga en cuenta su formación cívica, atienda problemas de coeducación en clase, y una lista tan larga, como lo sea nuestro empeño en explicitar el componente utópico de la educación al que nos hemos referido.
Con esta forma de pensar en la educación, los problemas sociales y los problemas políticos se transmutan inmediatamente en problemas educativos. A veces, la sociedad olvida el enfoque social de estos fenómenos y el análisis de sus causas; y con independencia de sus pautas de desarrollo, se añade una nueva utopía a las peticiones que sobre la educación se proyectan, y se espera que también ésta solucione el problema.
Paradójicamente, se deplora el aumento de la violencia en la sociedad, sobre todo entre las generaciones jóvenes. La capacidad de penetración de los medios audiovisuales jamás podrá ser contrarrestada por la actuación dispersa de nuestros profesores y nuestras escuelas; es necesario, por tanto, hacer una llamada desde el mundo de la educación para que la sociedad entienda que estos problemas son una cuestión de responsabilidad colectiva.
El estudio de las expectativas sociales se convierte entonces en un elemento imprescindible para comprender el apoyo de la sociedad al sistema educativo en un lugar y en una época histórica determinada. Tal como está ocurriendo con nuestro sistema sanitario, en los últimos años se ha extendido la crítica de la sociedad y de los medios de comunicación social sobre nuestro sistema de enseñanza. Y el problema no parece una cuestión de calidad del sistema, sin duda el mejor de nuestra historia, sino más bien de una extensión desmesurada de las expectativas sociales.


2. Inhibición educativa de otros agentes de socialización.
Existe a parte de la relación del profesor otro agente social que es el de la familia, en el que destaca la incorporación de la mujer al mundo laboral y todas sus consecuencias.
Cotidianamente, nuestros profesores constatan que los padres de los alumnos más conflictivos se desentienden de cualquier contacto con las instituciones escolares de sus hijos.
Nadie puede esperar que la educación solucione ninguno de los problemas sociales pendientes mientras dejemos solos a los profesores, y el resto de la sociedad se inhiba en sus responsabilidades educativas. Ciertamente, nuestro sistema de educación debe dar respuestas educativas a los nuevos problemas sociales, pero también deben desarrollarse los conceptos de sociedad educadora y de relación escuela-familia para crear una conciencia de responsabilidad compartida, y, sobre todo, un nuevo impulso al apoyo y al reconocimiento del trabajo de los profesores por parte de la sociedad.

3. Ruptura del consenso social sobre la educación.
En los últimos veinte años se rompe el consenso social sobre los objetivos que deben perseguir las instituciones escolares y sobre los valores que deben fomentar. De esta forma, la educación reproducía núcleos de valores ampliamente aceptados, tendentes a una socialización convergente.
En el momento actual nos encontramos ante una auténtica socialización divergente, cuyo desarrollo extremo podría poner en peligro la mínima cohesión social sin la que una sociedad se disgrega (Esteve, 1998); por una parte, vivimos en una sociedad pluralista, en la que distintos grupos sociales, defienden modelos contrapuestos de educación, en los que se da prioridad a valores distintos cuando no contradictorios; por otra parte, la aceptación en educación de la diversidad propia de la sociedad multicultural y multilingüe, nos fuerza a la modificación de nuestros materiales didácticos y a la diversificación de nuestros programas de enseñanza.
La escolarización del cien por cien de nuestra población infantil supone la incorporación a nuestras aulas de alumnos con sensibilidades culturales y lingüísticas muy diversas y con una educación familiar de base que ha fomentado valores muy distintos desde diferentes subculturas. Cada vez más, el profesor se encuentra en clase con los diferentes modelos de socialización producidos por lo que se ha dado en llamar la sociedad multicultural y multilingüe.

En verdad, el momento actual exige del profesor pensar y explicitar sus valores y objetivos educativos. El proceso de socialización convergente en el que se afirmaba el carácter unificador de la actividad escolar en el terreno cultural, lingüístico y comportamental, ha sido barrido por un proceso de socialización netamente divergente que obliga a una diversificación en la actuación del profesor.


4. Cambio de expectativas respecto al sistema educativo.
La evolución del sistema de enseñanza y su éxito más brillante en el terreno cuantitativo han hecho cambiar el sentido mismo de las instituciones escolares, con la consiguiente necesidad de adaptación al cambio por parte de alumnos, profesores y padres. Obviamente, como señala Ranjard (1984), es absurdo mantener en una enseñanza masificada los objetivos de un sistema diseñado para una enseñanza de élite y, en este sentido, por la fuerza de los hechos, nuestros sistemas de enseñanza se han diversificado y hecho más flexibles; pero, ahora, sobre todo en términos de rentabilidad social, no podemos esperar de ellos los resultados que se obtenían en su antigua configuración de sistemas que atendían a una élite, tanto más restringida cuanto más se avanzaba en los escalones selectivos del sistema.

5. Modificación del apoyo de la sociedad al sistema educativo.
Se ha modificado el apoyo del contexto social hacia la enseñanza. Por una parte, el sistema de enseñanza ha defraudado a los padres respecto al futuro de sus hijos; por otra, la realidad ha demostrado que su extensión y masificación sólo ha conseguido metas limitadas respecto a la igualdad y la promoción social de los más desfavorecidos.
El resultado ha sido la retirada del apoyo unánime de la sociedad, y el abandono de la idea de la educación como promesa de un futuro mejor. Buena parte de la sociedad, algunos medios de comunicación, e incluso algunos gobernantes, han llegado a la conclusión simplista y lineal de que los profesores, como responsables directos del sistema de enseñanza, son también los responsables directos de cuantas lagunas, fracasos, imperfecciones y males hay en él.
Mientras que hace veinte años, los padres estaban dispuestos a apoyar al sistema de enseñanza y a los profesores ante las dificultades del proceso de aprendizaje y de la educación de sus hijos, en el momento actual encontramos una defensa incondicional de los alumnos, sea cual sea el conflicto y sea cual sea la razón que asista al profesor. La falta de apoyo y de reconocimiento social de su trabajo se hace cada vez más patente.El juicio social contra el profesor se ha generalizado.
De hecho, la valoración de la labor del profesor en su puesto de trabajo sólo se hace en un sentido negativo. Si un profesor hace un trabajo de calidad dedicándole un mayor número de horas de las que configuran su jornada laboral, pocas veces se valora este esfuerzo supletorio; sin embargo, cuando la enseñanza fracasa, a veces por un cúmulo de circunstancias ante las que el profesor no puede operar con éxito, el fracaso se personaliza inmediatamente, haciéndole responsable directo con todas las consecuencias.

6. Descenso en la valoración social del profesor.
Se ha modificado, igualmente, la consideración social del profesor. En el momento actual, nuestra sociedad tiende a establecer el status social en base al nivel de ingresos.

Para muchos padres, el que alguien haya elegido ser profesor no se asocia con el sentido de una vocación, más que como una coartada de su incapacidad para "hacer algo mejor", es decir, para dedicarse a otra cosa en la que se gane más dinero. Por eso el salario de los profesores se convierte en un elemento más de la crisis de identidad que les afecta. En consecuencia, se ha producido una desvalorización de su imagen social, paralela a su desconsideración salarial.

7. Aumento de las contradicciones en el ejercicio de la docencia.
En los últimos veinte años y, en buena medida por la ruptura del consenso sobre la educación, han aumentado las contradicciones del profesor en el ejercicio de la función docente, ya que no se ha logrado todavía integrar en nuestras escuelas.

El problema se agudiza, además, cuando el profesor no ha hecho una elección clara y consciente del tipo de educación que desea producir, y pretende ejercer su profesión sin definir explícitamente qué valores le parecen educativos, cuáles va a fomentar y qué otros, por el contrario, desea inhibir o combatir abiertamente
Siempre la educación ha exigido la búsqueda de un difícil equilibrio entre aspiraciones contrapuestas. El profesor se encuentra frecuentemente con la necesidad de compaginar diversos roles contradictorios, que le exigen mantener un equilibrio muy inestable en varios terrenos. Así, nos encontramos con la exigencia social de que el profesor desempeñe un papel de amigo, de compañero y de ayuda al desarrollo del alumno, que es incompatible con las funciones selectivas y evaluadoras que  se le encomiendan.

8. Cambio en los contenidos curriculares.
El extraordinario avance de las ciencias en los últimos veinte años y las variaciones en las demandas sociales, exigen un cambio en profundidad de muchos de los contenidos curriculares.
La incorporación de nuevas materias, planteadas como auténticas demandas sociales, tal como es el caso de la informática, suponen cambios  en el contenido del curriculum. Aquí aparece otra de las razones que, con mayor peso, avalan la oportunidad de las reformas que se plantean en los sistemas educativos occidentales.
9. Desarrollo de fuentes de información alternativas a la escuela.
En los últimos años, la aparición de potentes fuentes de información alternativas, desarrolladas básicamente por los medios de comunicación de masas, y muy particularmente por la T.V., están forzando y aún forzarán más al profesor a modificar su papel como transmisor de conocimientos. Cada día se hace más necesario integrar en clase la presencia de estos medios de comunicación, aprovechando la enorme fuerza de penetración de los materiales audiovisuales.
El profesor se enfrenta ahora, y mucho más en el futuro, a la necesidad de integrar en su trabajo el potencial informativo de estas nuevas fuentes, modificando su papel tradicional. El desarrollo del CD interactivo sustituyendo al tradicional libro de texto se desarrollará en la enseñanza en la próxima década, y supondrá un profundo cambio en la actuación tradicional del profesor.

10.Escasez de recursos materiales y deficientes condiciones de trabajo.
La falta de recursos materiales aparece  como uno de los factores que fomentan el desánimo de nuestros profesores. En efecto, profesores que se enfrentan con ilusión a la renovación pedagógica de su trabajo en las aulas, se encuentran, frecuentemente, limitados por la falta del material didáctico necesario y de los recursos para adquirirlos de una forma fluida.. Muchos de estos profesores se quejan explícitamente de la contradicción que supone el que, por una parte, la sociedad y las instancias rectoras del sistema educativo exijan y promocionen una renovación metodológica, y que, al mismo tiempo, no se dote a los profesores de los medios para llevarla a cabo. Esta situación a medio o largo plazo fomenta la inhibición del profesor.
En otras ocasiones, la falta de recursos no se refiere al material didáctico, sino a problemas de espacio y conservación de los edificios, penuria de mobiliario, falta de locales adecuados,...etc.

11. Cambios en la relación profesor - alumno.
En los últimos veinte años también han cambiado en nuestro sistema de enseñanza, y bastante profundamente, las relaciones entre profesores y alumnos. Hace veinte años había una situación injusta en la que el profesor tenía todos los derechos y el alumno solo tenía deberes y podía ser sometido a las más diversas vejaciones. En el presente, observamos otra situación, igualmente injusta, en la que el alumno puede permitirse con bastante impunidad diversas agresiones verbales, físicas y psicológicas, a los profesores o a sus compañeros; sin que en la práctica funcionen los mecanismos de arbitraje teóricamente existentes.
En realidad, el problema de la violencia en los centros escolares es minoritario, aislado y esporádico. Todavía muchos profesores añoran el poder de exclusión, porque negarlo implica comprometerse en una acción educativa en profundidad con alumnos difíciles; y esto, por las razones expuestas, está muy por encima de la capacidad y de la formación inicial recibida por la mayor parte de los profesores, y más aún por los de secundaria.


12. Fragmentación del trabajo del profesor.
Por último, en los pasados veinte años, la actividad del profesor se ha fragmentado, con tal diversificación de funciones, que muchos profesores hacen mal su trabajo, no porque no sepan hacerlo mejor, sino porque no pueden cumplir, simultáneamente, las diversas tareas a las que se supone que deben atender. Además de las clases, deben empeñarse en labores de administración; reservar tiempo para programar, evaluar, reciclarse, investigar en el aula, orientar a los alumnos y atender a las visitas de sus padres; organizar actividades extraescolares, asistir a claustros, variadas reuniones de coordinación entre seminarios, ciclos y niveles; quizá vigilar edificios y materiales, recreos y comedores.
Al menos siete diferentes trabajos de investigación coinciden en señalar la falta de tiempo para atender a las múltiples responsabilidades que se han ido acumulando sobre el profesor, como la causa fundamental de su agotamiento. Klugman (1979) ha sabido expresar concisamente el problema titulando su trabajo: "Demasiadas piezas: Un estudio de la fragmentación del profesor en la escuela elemental".
La idea que se repite en todos estos autores es la de que el profesor está sobrecargado de trabajo, obligándosele a realizar una actividad fragmentaria, en la que, simultáneamente, debe batirse en distintos frentes, atendiendo a tal cantidad de elementos diferentes que resulta imposible dominar los distintos roles que se le pide que asuma.

DESARROLLO DE UNA ESTRATEGIA DE ACTUACION PARA ENFRENTAR LOS PROBLEMAS EDUCATIVOS DERIVADOS DE LA ACELERACION DEL CAMBIO SOCIAL

1. Hacer un planteamiento preventivo que rectifique enfoques e incorpore nuevos modelos en el período de formación inicial, evitando que aumente, con cada nueva generación, el número de profesores desconcertados.
2. Conviene articular estructuras de ayuda para el profesorado en ejercicio, para este profesorado que aún no ha logrado una vía de actuación práctica lo suficientemente coherente como para evitar fluctuaciones y contradicciones en su estilo docente.
3.Hay que plantearse una actuación decidida, con una línea política muy clara, para mejorar la imagen social de los profesores y de la enseñanza.
4.La actuación de la administración puede mejorar una serie de elementos referidos a las condiciones de trabajo de los profesores elevando la calidad de su actuación profesional, su rendimiento y su satisfacción en el trabajo.



LA COOPERACIÓN DE LA ESCUELA INFANTILCON OTROS AGENTES DE LACOMUNIDAD
El conjunto de las instituciones y profesionales que intervienenen la comunidad forman una red de cooperación,de información y de comunicación que potencia la actuaciónde cada una de ellas, máxime cuando se trata de darrespuestas específicas a necesidades educativas y sociales.La escuela infantil forma parte de estas instituciones.

Es muy frecuente observar que las distintasinstituciones que intervienen en una  comunidadactúan cada una al margen de las demás, actúan unas independientes de otras. Sin embargo, cada vez más se da la necesidad de actuar en conjunto, de que la información fluya y las distintasinstituciones de una comunidad se complementen,
que unas enriquezcan a otras y que actúen en una mismadirección. En este proceso se incluye también laescuela infantil. Esto es importante, sobre todo, a la hora de tratar de dar una adecuada respuestaeducativa a los niños y las niñas queprecisan atenciones especiales.

Cuando en una escuela infantil se presentansituaciones individuales o colectivas querequieren atenciones específicas, esta comunicación entre sistemas, entre  instituciones yprofesionales se hace más evidente e imprescindible.Sin embargo, convieneestablecer pautas y protocolos de actuaciónde las direcciones de las escuelas infantiles y delas educadoras que faciliten los procesos de tomade decisiones y favorezcan, asimismo, la cooperacióninterinstitucional allá donde se produceel requerimiento, que es  normalmente en lapropia comunidad donde se encuentra ubicadala escuela infantil.

La atención específica a determinadas necesidades educativas, además de la intervencióngeneral incorporada a la práctica habitualdel centro de educación infantil, requiere prestaratención a las siguientes pautas (teniendoen cuenta que entre éstas es necesario el establecimientode líneas de comunicación y cooperación
con otras instancias; la primera de ellas, la familia):

-          Buscar el medio de conocer cuáles son lasnecesidades educativas especiales delniño o la niña para adaptar la actividadeducativa. Normalmente el  informanteprincipal es la familia.

-          Establecer contacto con las entidades quedesarrollan el programa de atención temprana,si es que el niño y la familia estánparticipando en uno de estos programas ysi este programa se desarrolla fuera delcontexto escolar.

-          Orientar a la familia si es que se detectaalgún retraso grave en el desarrollo o sesospecha de alguna discapacidad no percibidapor su entorno cercano.

-          Asegurar la coordinación necesaria parauna correcta transición de la escuela
infantil al segundo ciclo de educación infantilo al centro de educación primaria en elque se vaya a escolarizar el niño o la niña,a fin de definir las condiciones más favorablespara su escolarización.

-          Prever la necesidad de flexibilizar el horariode permanencia en la escuela infantil,ya que es posible que el niño tenga queasistir a algún centro médico o de atencióntemprana.

-          Adaptar más específicamente ciertos materiales o sistema de comunicación, sies necesario.

LOS NÚCLEOS DE ESPECIAL ATENCIÓN Y PROTOCOLOS DE ACTUACIÓN

Los procedimientos se establecen segúnlas distintas situaciones que a continuación se
enumeran. En cualquier caso, hay que señalarque en esta circunstancia, como en otras,estos procedimientos deben adecuarse a lasdistintas realidades personales y sociales delcontexto.

·         Si las personas responsables (padres,madres, tutores, educadores, familias cogedoras,etc.) manifiestan que el niñotiene una discapacidad:

Si el niño o la niña acude a un programade atención temprana, es importante informar
a la familia de la conveniencia de disponer depautas de actuación de las educadoras con relacióna las NEE del bebé y que estas pautassean coherentes en relación con las intervencionesde los dos servicios educativos.Es importante disponer de información,
establecer sistemas de información mutua,tener pautas de trabajo en el día a día, establecerpatrones de seguimiento por parte de la entidady contar con un programa de colaboraciónpor ambos equipos a favor de un mejor trabajoeducativo. En caso de que no se disponga deeste programa, ver con la familia la posibilidadde acudir a un programa de intervención tempranay el procedimiento para hacerlo.

·         Si las personas responsables no manifiestanque el niño tiene una discapacidad, pero laeducadora descubre o sospecha dicha discapacidad:

El equipo educativo inicia una primeraobservación que pretende confirmar los indiciosde sospecha. Si aparecen señales de alerta,es necesario hablar con los responsables delniño o niña y, procurando no alarmar, remitirleal pediatra. En caso de confirmación de discapacidado grave retraso en el desarrollo, procedercomo en el supuesto anterior.

·         El niño vive en un contexto de riesgo social:

Básicamente son tres los tipos de situaciones sociales de riesgo: madre adolescente,
medio social y cultural desfavorecido, y desapegomaterno/parental. Debe establecerse unprotocolo que permita desarrollar iniciativas deenriquecimiento del medio de la escuela infantile implicar a las madres y padres en el procesode crianza del niño o la niña.

Hablar con la madre y la familia, definirlas capacidades de la madre para atender al
niño, dar orientaciones para su cuidado y darpautas diarias sobre qué cosas hacer. Comunicara los servicios sociales la situación por sipueden intervenir. Establecer un plan conjunto.Manifestar aspectos positivos sobre elniño o la niña, desarrollar sesiones de aproximacióncon la madre o el padre y el niño o laniña, sugerirle solicitar ayuda de los serviciosde salud mental, organizar sesiones de relaciónpadres-niño en el contexto de escuela infantil.Coordinarse con servicios sociales y de salud.

·         Existe una sospecha fundada de maltrato:

Una vez detectados los primeros indicios,por medio de unos indicadores iniciales se
identifican señales de alarma. Debe confirmarsedicha observación siguiendo los protocolosestablecidos por las entidades de servicios sociales.Se ha de proceder a una observaciónmás pormenorizada y hablar con los padrespara buscar explicaciones coherentes. En casode que éstas no existan, hay que comunicarsecon los servicios sociales.


·         Transición del niño de la escuela infantil alcentro escolar:

Informar a los padres/madres de la convenienciade advertir al centro de recepción de
que el niño tiene necesidades educativas especiales.Solicitar permiso para trasladar la informaciónde la evolución del niño en la escuelainfantil. Facilitar la comunicación de la entidadque presta el programa de intervención tempranacon el centro escolar.


BIBLIOGRAFÍA:





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